XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención domiciliaria.
Presentamos un paciente de 64 años, sin alergias, exfumador y sin antecedentes personales de relevancia. Acudió inicialmente a su Centro de Atención Primaria por un cuadro de tres semanas de evolución consistente en mareo, inestabilidad para la marcha y diplopía. La sintomatología había experimentado una progresión gradual durante la primera semana hasta estabilizarse posteriormente. Como antecedente reciente, refería un síndrome pseudogripal a principios de mes, persistiendo disfonía y carraspera residual.
Enfoque individual
Ante la sospecha de patología neurológica central fue derivado de forma urgente al hospital, donde ingresó en Neurología para estudio de una ataxia de instauración subaguda. Se realizaron pruebas de neuroimagen y electromiografía, orientándose inicialmente el diagnóstico hacia el síndrome de Miller-Fisher. Tras una evolución estable fue dado de alta con seguimiento ambulatorio y estudios pendientes.
Enfoque familiar y comunitario
Durante las semanas posteriores, los familiares mantuvieron múltiples contactos con el equipo de Atención Primaria, Medicina/Enfermería, para resolver dudas relacionadas con la evolución clínica, recibir asesoramiento y gestionar ayudas técnicas. Asimismo, se coordinó la intervención de Trabajo Social para valorar recursos de apoyo domiciliario, teleasistencia y ayudas para la movilidad.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Posteriormente presentó un rápido deterioro funcional y cognitivo, motivo por el que se solicitó valoración médica domiciliaria. Durante la visita se objetivó una progresión significativa de la ataxia de predominio troncal, con afectación grave de la bipedestación y de la capacidad de deambulación.
Tratamiento y planes de actuación
Se decidió una nueva derivación al hospital para ampliar el estudio diagnóstico.
Evolución
En las semanas siguientes desarrolló un deterioro neurológico acelerado, con pérdida progresiva de autonomía, alteración severa de la coordinación motora, afasia y desorientación temporal. Finalmente, los estudios realizados fueron altamente sugestivos de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Durante este periodo precisó tres ingresos en Neurología y en un Hospital de Convalecencia para tratamiento rehabilitador intensivo.
La evolución fue rápidamente progresiva, produciéndose el fallecimiento aproximadamente seis meses después del inicio de la sintomatología.
Atención domiciliaria como herramienta esencial para el seguimiento de enfermedades complejas y de rápida progresión.
Detección precoz cambios clínicos relevantes que modifican manejos diagnóstico y terapéutico.
Facilita la coordinación entre niveles asistenciales.
Proporciona apoyo continuado a pacientes y cuidadores.