X Jornadas de Medicina Rural de la semFYC
2 y 3 de octubre
Enfoque individual
AP: DM2, tratada con Insulina glargina 46 UI, asociada a retinopatía diabética. Dislipemia tratada con rosuvastatina 20mg. Obesidad grado I. Exfumadora. En 2024, IAMSEST con enfermedad de 3 vasos revascularizados. En 2026, IAMCEST inferior con anemización ferropénica, requiriendo transfusión de 2 concentrados de hematíes.
Anamnesis: Mujer de 48 años que acude preocupada a la consulta de MFyC por cambio de nivel de HbA1c en sensor de glucemia, empeorando un punto, refiriendo adecuada adherencia terapéutica, cumplimiento de las medidas higienicodietéticas y registros de glucemia capilar en ayunas dentro de objetivos. Sin episodios de descompensación recientes.
EF: con todo, se esperaba un adecuado control metabólico; sin embargo, la analítica mostró una HbA1c que sobrepasaba 1 punto la cifra del anterior control.
Enfoque familiar y comunitario
KATZA, vive con su familia en el ámbito rural, buen apoyo sociofamiliar y adecuada adherencia al seguimiento en consultorio local.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
JC: HbA1c discordante con control glucémico real, secundaria a transfusión sanguínea en los últimos 3 meses.
Diagnóstico diferencial: mal control glucémico, errores monitorización capilar, anemia ferropénica, hemorragia aguda, tratamiento con eritropoyetina, recuperación tras anemia, hemodiálisis e IRC, hiperesplenismo.
Tratamiento y planes de actuación
Se realizó una revisión detallada de la historia clínica(HC), identificándose la transfusión reciente hacía menos de 3 meses como posible causa de interferencia. Se decidió no modificar el tratamiento antidiabético basándonos exclusivamente en la HbA1c y mantener el seguimiento mediante glucemias capilares y reevaluación analítica posterior.
Evolución
La paciente permaneció clínicamente estable, manteniendo registros glucémicos compatibles con un buen control metabólico, atribuyéndose la discordancia analítica a la transfusión reciente.
La interpretación de la cualquier valor analítico debe realizarse siempre teniendo en cuenta el contexto clínico del paciente. En nuestro caso, la revisión detallada de la HC permitió evitar atribuir erróneamente un resultado a un mal cumplimiento terapéutico o a unos inadecuados hábitos de vida. Este caso pone de manifiesto la importancia del conocimiento integral del paciente, especialmente en el ámbito rural, donde las inequidades en salud presentes y con ellas las dificultades de acceso a controles analíticos y al seguimiento sanitario obligan a contextualizar cada dato disponible y a realizar una valoración clínica prudente y centrada en la persona.