IV Congreso de Residentes, JMF, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC
20 y 21 de marzo 2026
Atención Primaria.
Mujer de 26 años que acude a su médico de familia por edemas progresivos en ambas piernas, acompañados de rigidez matutina y debilidad muscular distal de tres semanas de evolución. Refiere dificultad para flexionar tobillos y para caminar largas distancias. Niega fiebre, traumatismos o cambios en la actividad física. Sin antecedentes personales de interés. No viajes recientes ni exposición a fármacos nuevos o tóxicos.
Enfoque individual
En la anamnesis dirigida, destaca sensación de «endurecimiento» cutáneo en pantorrillas y antebrazos en días previos. No refiere pérdida de peso ni síntomas sistémicos.
La exploración física muestra edema no godet en ambas piernas, piel tensa y discretamente indurada, movilidad articular dolorosa en tobillos y limitación para ponerse de puntillas. No hay adenopatías ni signos de afectación cardiopulmonar.
Se solicitan pruebas complementarias: hemograma con eosinofilia de 1.200/µL, VSG y PCR elevadas, CPK normal, función renal y hepática sin alteraciones. ANA 1/180 +, ANCA y serologías (incluida parasitología) negativas. Ecografía musculoesquelética: engrosamiento de fascia muscular sin colección. Ante la sospecha, se deriva a Reumatología para biopsia fascial, que confirma fascitis eosinofílica.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
El juicio clínico en atención primaria se orienta hacia enfermedad inflamatoria rara, desencadenada posiblemente por disfunción inmunológica en paciente atópico.
Diagnósticos diferenciales: miositis inflamatoria, celulitis, síndrome compartimental crónico, esclerodermia, polimialgia reumática, parasitosis.
Problemas identificados: inflamación fascial, limitación funcional, dolor, impacto en autonomía para caminar y riesgo de evolución hacia esclerosis cutánea.
Tratamiento y planes de actuación
Inicio precoz de prednisona 1 mg/kg/día pautado por Medicina Interna, además de control cercano en atención primaria para monitorizar respuesta, efectos adversos y ajuste progresivo. Se añaden ejercicios suaves de estiramiento, cuidado cutáneo y educación para la autogestión de síntomas.
Evolución
A las seis semanas presenta clara mejoría: disminución del edema, recuperación parcial de la fuerza distal y mayor movilidad. La eosinofilia se normaliza. Continúa descenso gradual de corticoides con vigilancia estrecha. Introducción de metrotexato 15 mg semanal vía oral.
La fascitis eosinofílica, aunque infrecuente, puede detectarse desde la consulta de familia ante edemas no godet con induración cutánea y eosinofilia. El reconocimiento precoz y la coordinación con Medicina Interna permiten mejorar pronóstico y funcionalidad.