XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria. Dermatología. Enfermedades Infecciosas.
Mujer de 57 años que consulta por lesión pruriginosa en antebrazo derecho de dos meses de evolución, inicialmente atribuida a una quemadura. Presentaba una placa eritematosa con costra central, sin supuración ni síntomas sistémicos.
Enfoque individual
Antecedentes de artritis reumatoide en tratamiento con adalimumab y prednisona. Durante febrero de 2026 realizó cinco consultas en Atención Primaria por persistencia de la lesión. Inicialmente se diagnosticó como eccema numular sobreinfectado y posteriormente como quemadura sobreinfectada, pautándose corticoides tópicos y antibioterapia tópica y oral. Aunque mejoró el componente inflamatorio perilesional, persistió una lesión ulcerada crateriforme con bordes infiltrados.
Ante la evolución tórpida y la falta de respuesta a tratamientos convencionales, se replanteó el diagnóstico diferencial, considerando ectima, pioderma gangrenoso y leishmaniasis cutánea. La inmunosupresión asociada al tratamiento anti-TNF y el contexto epidemiológico motivaron la derivación urgente a Dermatología con sospecha explícita de leishmaniasis.
La biopsia mostró dermatitis granulomatosa compatible con leishmaniasis y la PCR de la lesión fue positiva para Leishmania infantum. Se suspendió temporalmente el tratamiento biológico.
Enfoque familiar y comunitario
Residente en Mallorca, área mediterránea endémica para Leishmania infantum. La integración de este antecedente epidemiológico junto con la inmunosupresión resultó clave para orientar la sospecha diagnóstica.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Leishmaniasis cutánea por Leishmania infantum en paciente inmunodeprimida. Diagnóstico diferencial con ectima, pioderma gangrenoso, infecciones por hongos o micobacterias y neoplasia cutánea.
Tratamiento y planes de actuación
Derivación urgente a Dermatología con sospecha de leishmaniasis cutánea. Tras la confirmación diagnóstica se suspendió temporalmente el adalimumab y se inició tratamiento con infiltraciones intralesionales de antimoniato de meglumina, asociando posteriormente fluconazol e imiquimod tópico.
La evolución fue favorable, con mejoría progresiva de la lesión.
Evolución
La PCR resultó positiva para Leishmania infantum. La evolución fue favorable, con mejoría progresiva de la lesión, en seguimiento conjunto por Dermatología y Reumatología, pendiente de confirmación de curación para valorar la reintroducción del tratamiento biológico.
La mejoría parcial de la dermatitis periulcerosa tras corticoides tópicos pudo generar una falsa impresión de respuesta terapéutica, retrasando la identificación de la lesión causal subyacente. La ausencia de respuesta al tratamiento convencional debe motivar una reevaluación diagnóstica sistemática. Este caso destaca el papel de la Atención Primaria en la longitudinalidad asistencial, la integración de factores epidemiológicos y la detección de infecciones oportunistas en pacientes tratados con terapias biológicas.



