X Jornadas de Medicina Rural de la semFYC
2 y 3 de octubre
Paciente de 74 años, dependiente para actividades básicas de la vida diaria, con enfermedad neurodegenerativa avanzada, obesidad y cuidador principal conviviente. Tras ingreso prolongado por sepsis de origen cutáneo secundaria a úlcera por presión sacra, con desbridamiento quirúrgico, osteomielitis coccígea y tratamiento antimicrobiano intravenoso prolongado, se planificó el retorno al domicilio. Al alta precisaba terapia de presión negativa, sonda vesical temporal, prevención estricta de nuevas lesiones, soporte nutricional y vigilancia de signos de infección. La intervención consistió en una transferencia estructurada: contacto directo con el médico de familia, indicaciones explícitas para curas y recambios por enfermería de Atención Primaria, calendario de reevaluación por cirugía, criterios de retirada de sonda, revisión farmacológica, educación al cuidador y coordinación con trabajo social para apoyo domiciliario. El equipo de Atención Primaria asumió la vigilancia longitudinal, adaptando los cuidados a la fragilidad, dependencia y recursos reales del domicilio.
Las altas con heridas complejas no deben resolverse con un informe escrito aislado. En el medio rural, la seguridad depende de una transferencia clínica proactiva, un plan compartido y la integración de la dimensión social. La experiencia muestra que la Atención Primaria puede sostener cuidados técnicamente complejos si recibe objetivos concretos, canales de comunicación y apoyo especializado accesible.
Modelo replicable para pacientes frágiles con heridas complejas, dependencia, dispositivos temporales o riesgo de reingreso: checklist de alta, llamada hospital-Atención Primaria, responsable de curas, criterios de alarma y revisión social precoz.