XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Atención Primaria, ámbito urbano.
Hombre que acude a consulta para solicitar baja laboral. Nada más entrar, pide perdón y rompe a llorar. Manifiesta intranquilidad constante, dificultad para conciliar y mantener el sueño, irascibilidad con el entorno cercano especialmente con sus hijos, secundario a reciente diagnóstico de tumor cerebral maligno a su esposa.
No puede conciliar la vida laboral con las múltiples citas médicas que tienen.
Enfoque individual
Paciente de 47 años, sin antecedentes médicos conocidos.
Se exploran expectativas sobre nuestra función como médico de familia en su proceso. En las visitas sucesivas podemos ir tratando de trabajar esa ansiedad e insomnio e ir ayudándole a afrontar el duelo de acompañar a su mujer.
Enfoque familiar y comunitario
Domicilio familiar estable, esposa y tres hijos de 12, 9 y 7 años. Buen soporte familiar. Entorno laboral estable.
Temporalmente los niños viven con los abuelos, cosa que también les crea disconfort, pero les facilita vivir este duelo y acudir a todas las citas médicas.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Síndrome ansioso-depresivo reactivo a acontecimiento vital estresante.
Tratamiento y planes de actuación
Se conciertan visitas periódicas. Se le propone que sean no presenciales porque son un trámite administrativo y podría ser más cómodo para su situación actual.
El paciente insiste en visitas presenciales, le ha gustado cómo hemos enfocado la entrevista y hablar conmigo le resulta de ayuda y reconfortante, ha pensado que podemos acompañarle en este camino.
Evolución
Hemos trabajado también técnicas de afrontamiento a las diferentes situaciones que pueden sobrevenir en este duro camino que acaban de iniciar.
La comunicación con un paciente en una situación de estrés agudo es crucial para clarificar el motivo de consulta y las expectativas que pone en nosotros. El motivo de consulta era una demanda administrativa y ha cambiado completamente.
Es importante dejarle vaciarse, que manifieste sus inquietudes y dudas, sin interrumpir. Ejercer esta escucha activa, no juzgar ni dar consejos, hará que confíe en nosotros.
La visita presencial nos hace darle un valor al lenguaje no verbal y a la proximidad física.