XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Reflexionar sobre la evaluación formativa y continua en el proceso de aprendizaje del profesional en formación a través de la pintura de Joaquín Sorolla.
Fomentar el trabajo colaborativo en la tutorización utilizando el arte como herramienta pedagógica.
Nos planteamos contemplar y reflexionar sobre la evaluación «desde otra perspectiva», usando el arte para entrenar algo más profundo: la capacidad de detenerse, observar y cuestionar nuestra propia mirada como tutores/as y docentes.
Dentro de unas jornadas destinadas a tutores/as, y con el luminismo (corriente pictórica que subraya los efectos de la luz) como hilo conductor, se llevó a cabo la dinámica «reflejos de luz». Se usaron siete pinturas de Sorolla para vincularlas con una faceta de la evaluación para reflexionar sobre el desarrollo profesional y humano de la persona en formación. En concreto, se trabajaron la autonomía con El baño del caballo, la ética con Triste herencia, la entrevista con Madre, el acompañamiento con Paseo a orillas del mar, los ritmos de aprendizaje con Chicos en la playa, la comunicación con Saliendo del baño y el equipo docente con Cosiendo la vela.
La actividad se desarrolló en tres fases: un trabajo individual inicial, una dinámica en pequeños grupos asignados a cada cuadro y una puesta en común final con debate.
La luz de las obras de Sorolla nos ayudó a entender la evaluación como un acto de acompañamiento, de crecimiento y de labor colectiva de tutores, residentes y equipos docentes.
La evaluación continua se concibe como un camino dinámico, lleno de matices, colores y miradas, que promueven un aprendizaje y una mejora constantes.
El arte puede actuar como un recurso de apoyo metodológico, educativo y emocional para el aprendizaje de la tutorización.
Esta dinámica crea espacios de encuentro reales donde los profesionales comparten inquietudes más allá de lo puramente técnico.