XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas

5, 6 y 7 de noviembre 2026

Comunicaciones: Casos clínicos

¿Nos acordamos del citomegalovirus? Fiebre en paciente joven (póster)

Ámbito del caso

Atención Primaria.

Motivos de consulta

Lumbalgia, gonalgia, diarrea autolimitada y fiebre.

Historia clínica

Enfoque individual

Hombre de 37 años, sin antecedentes médicos de interés. Acude a consulta para valorar los resultados de una analítica extraída hace meses. Aprovechando la consulta, refiere lumbalgia y gonalgia bilateral desde hace un par de semanas. Además, 6 días antes comienza con picos de fiebre vespertina de hasta 38 ºC y deposiciones líquidas autolimitadas 24 h. No otra sintomatología acompañante. Niega ambiente epidémico familiar, picaduras o viajes al extranjero. Exploración física sin alteraciones. Se pauta tratamiento sintomático, pendiente de evolución. 
El paciente acude unos días después a urgencias hospitalarias por persistencia de la fiebre. Realizan radiografía de tórax que es normal, analítica sanguínea con reactantes de fase aguda elevados, y descartan infección por COVID-19 y gripe. Pautan antibiótico ótico por hiperemia de CAE izquierdo.
El día posterior acude a consulta de nuevo, donde se objetiva la hiperemia en el CAE izquierdo, aunque es muy leve y no impresiona de justificar el cuadro. Se solicita analítica con bioquímica básica, hemograma y serologías, con resultado una semana después de IgM e IgG positiva para citomegalovirus. 

Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas

Diagnóstico diferencial: infecciones, neoplasias, enfermedades sistémicas inflamatorias, fiebre facticia.
Diagnóstico definitivo: infección por citomegalovirus.

Tratamiento y planes de actuación

Analgesia y antitérmicos.

Evolución

Favorable. El cuadro febril se resuelve 3 semanas tras el inicio.

Conclusiones (y aplicabilidad para la Medicina de Familia)

Las infecciones por citomegalovirus en adultos inmunocompetentes generalmente cursan de manera asintomática o con síntomas inespecíficos, y al igual que otras infecciones víricas como la mononucleosis por el virus de Epstein-Barr, el cuadro clínico puede durar de 2 a 4 semanas. Es importante acordarse de estos a la hora de establecer el diagnóstico diferencial de un cuadro febril prolongado en un paciente joven, que serán más probables que neoplasias, enfermedades sistémicas o la infección por VIH. Esta es una de esas situaciones en las que aplica aquello que dijo el Dr. Theodore E. Woodward: «Cuando oigas los cascos, piensa en caballos, no en cebras».


Comunicaciones y ponencias semFYC: 2026; Comunicaciones: Casos clínicos. ISSN: 2339-9333

Autores

Almécija Pérez, Mª Cristina
CS de Tobarra. Albacete