XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Atención Primaria.
Cansancio intenso desde hace 4 meses. Sensación de falta de energía desde primera hora. Dificultad para concentrarse. Insomnio de mantenimiento. Niega fiebre, pérdida de peso o clínica orgánica específica. Acudió hace 2 meses, solicitando «analítica porque seguro que tengo anemia».
Enfoque individual
Sin antecedentes de interés.
Trabaja de administrativa. Casada, dos hijos (8 y 5 años).
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Conforme se desarrolla la entrevista la paciente repite: «algo tiene que haber. No es normal estar así con mi edad».
Tratamiento y planes de actuación
Aquí podríamos plantearnos repetir pruebas o explorar la vivencia del síntoma. Con preguntas como: «Cuéntame cómo es un día normal para ti». Se levanta a las 6:30. Lleva niños al colegio. Jornada laboral intensificada por reducción de plantilla. Recoge niños. Actividades extraescolares. Tareas domésticas. Su pareja trabaja fuera y llega tarde. Al preguntar: ¿Y tú descansas? Silencio. Responde: «Nunca. Pero es lo que toca».
A través de preguntas abiertas ahondamos en la sensación de sobrecarga constante, falta de reconocimiento, culpa si delega. Niega tristeza persistente, pero sí sensación de estar «superada».
Evolución
Devolución comprensible: «No encontramos una enfermedad orgánica. Lo que sí vemos es un nivel de exigencia muy alto mantenido en el tiempo». Intervención breve en consulta: Psicoeducación sobre estrés crónico, introducción al concepto de autocuidado como necesidad, no lujo, pequeños cambios realistas (microdescansos, reparto de tareas). Seguimiento programado en 3–4 semanas. Valoración de apoyo psicológico si no mejora.
No todo agotamiento es anemia.
A veces el tratamiento no es farmacológico, sino relacional: escuchar, legitimar y acompañar.