XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria y Atención Domiciliaria.
Úlceras dolorosas y de evolución tórpida en ambas extremidades inferiores.
Enfoque individual
Hombre de 74 años, independiente para las actividades básicas, con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipemia, obesidad, enfermedad renal crónica (ERC) estadio 3A, fibrilación auricular permanente, insuficiencia cardiaca y EPOC. Presenta inicialmente placas eritematosas en ambas extremidades inferiores que evolucionan progresivamente a ulceración y necrosis, sin respuesta a curas locales. Desde el inicio destaca dolor de intensidad extrema, desproporcionado respecto al aspecto de las lesiones y desencadenado por el mínimo contacto.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
La ausencia de pulsos pedios orienta inicialmente hacia una etiología vascular, posteriormente descartada por Cirugía Vascular. Enfermedades Infecciosas no objetiva datos sugestivos de infección. Ante la evolución desfavorable y la atipicidad de las lesiones, Dermatología plantea como diagnóstico diferencial úlcera hipertensiva de Martorell frente a calcifilaxis, indicándose biopsia cutánea. El estudio anatomopatológico evidencia vasos de mediano calibre en tejido celular subcutáneo con paredes engrosadas, hialinizadas y calcificadas circunferencialmente, sin trombos ni inflamación, compatible con calcifilaxis.
Tratamiento y planes de actuación
Desde Atención Primaria se realiza seguimiento longitudinal, coordinación multidisciplinar y control intensivo del dolor, precisando valoración por la Unidad del Dolor.
Evolución
Posteriormente, mediante seguimiento estrecho por Hospitalización a Domicilio, se modifican factores predisponentes y se inicia tratamiento con tiosulfato sódico intravenoso, curas locales y analgesia con buprenorfina, con evolución clínica favorable y resolución edl cuadro 4 meses después.
La calcifilaxis es una entidad infrecuente y de elevada morbimortalidad, especialmente en pacientes con ERC, diabetes y obesidad. El dolor desproporcionado ante lesiones cutáneas aparentemente inespecíficas constituye un importante signo de alarma. El caso destaca el valor de la reevaluación ante una evolución desfavorable, el manejo de la incertidumbre diagnóstica y la coordinación entre Atención Primaria, atención domiciliaria y hospitalaria. La longitudinalidad y accesibilidad del médico de familia permiten reconocer cambios evolutivos, priorizar el control sintomático y favorecer un diagnóstico y tratamiento precoces.


