XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Visibilizar que la valoración del dolor crónico no oncológico requiere una perspectiva multidimensional que incorpore calidad de vida, interferencia funcional, sueño y autonomía, más allá de la intensidad. Mostrar el papel de enfermería en la identificación de estas dimensiones y su traducción en cuidados individualizados.
La comunicación se presenta como una narrativa visual en seis escenas que recorren la experiencia de una persona con dolor crónico no oncológico, desde la consulta hasta la vida cotidiana. El relato parte de una valoración centrada en la intensidad ("Dolor: 7/10") y revela progresivamente las dimensiones que pueden quedar invisibilizadas: el descanso, la funcionalidad, la autonomía y la participación en actividades significativas. A través de la relación entre la persona y la enfermera, se representa el giro desde el control del síntoma hacia una valoración integral apoyada en instrumentos validados identificados mediante una búsqueda bibliográfica conforme a PRISMA 2020 (PEG, Brief Pain Inventory, EQ-5D, SF-12, PROMIS, PSQI). La secuencia concluye con un plan de cuidados compartido y la recuperación de una actividad elegida por la persona, mostrando que el objetivo no es eliminar el dolor, sino cuidar cómo se vive con él.
La valoración aislada de la intensidad puede resultar insuficiente para comprender la experiencia del dolor crónico. Incorporar medidas de calidad de vida, sueño y funcionalidad permite una aproximación centrada en la persona. Enfermería ocupa una posición estratégica para realizar esta valoración de forma continuada y traducir sus resultados en cuidados individualizados.
La propuesta puede aplicarse en Atención Primaria mediante una valoración breve y estructurada con instrumentos validados. Su incorporación permitiría orientar objetivos compartidos, detectar necesidades invisibilizadas y realizar un seguimiento centrado no solo en el control de la enfermedad, sino en la calidad del tiempo vivido.
