XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención primaria (AP), dermatología y enfermedades infecciosas.
Enfoque individual
Antecedentes personales: mujer, 41 años, fumadora, sin antecedentes de interés. Relación heterosexual estable (22 años) sin preservativo.
Anamnesis: consulta por lesiones cutáneas pruriginosas de 2 semanas de evolución, se deriva a teledermatología y se interpreta como pitiriasis rosada de Gibert. Dos semanas más tarde reconsulta por odinofagia, sensación distérmica, exantema en cara, escote y extremidades, adenopatías cervicales, cefalea y astenia. Además, refiere hipoacusia bilateral y disminución de agudeza visual. Su pareja presentó un cuadro similar hace un año, interpretado como sarna.
Exploración física: exantema macular en cara, tronco y extremidades, lesión grisácea con periferia rojiza en pilar amigdalino izquierdo, adenopatías cervicales, supraclaviculares e inguinales bilaterales, edema maleolar bilateral y dudosa hepatomegalia.
Pruebas complementarias: o Serología: RPR positivo (título 1/256), TPHA e IgG e IgM treponémicas positivas.
Bioquímica y hemograma: Transaminasas elevadas (GOT 89, GPT 182, GGT 268), anemia leve normocítica.
PCR: 11,7 mg/l.
Punción lumbar: líquido claro, 1000 hematíes, 24 leucocitos, proteínas y glucosa normales. Treponema pallidum VDRL positivo (título ½), IgM EIA e IgG/IgM CLIA positivas.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Juicio clínico: sífilis secundaria con afectación mucocutánea (roséola sifilítica y parche mucoso oral), hepática y neurológica (neurosífilis).
Diagnóstico diferencial: enfermedades que cursan con lesiones cutáneas exantemáticas y/o adenopatías.
Tratamiento y planes de actuación
Se deriva a enfermedades infecciosas donde se inicia tratamiento: penicilina G sódica IV de 10 días seguido de 2,4 mUI IM 3 dosis semanales.
Evolución
Resolución completa de sintomatología tras antibioterapia.En primer lugar, este caso ilustra el carácter de «gran simuladora» de la sífilis, dada la gran variedad de síntomas que puede presentar y que pueden confundirse con otras patologías, con el consiguiente retraso del diagnóstico.
Esto refuerza la importancia de una buena historia clínica en AP, incluyendo el ámbito sexual-afectivo aun en personas aparentemente de bajo riesgo. La adecuada coordinación entre AP y el resto de especialidades es esencial, ya que la incidencia de las ITS en general y la sífilis en particular ha aumentado significativamente en los últimos años.