XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Servicio de Urgencias.
Disminución del nivel de conciencia.
Enfoque individual
Antecedentes personales: hipertensión arterial, dislipemia y epilepsia en tratamiento con carbamazepina.
Anamnesis: mujer de 70 años trasladada por disminución del nivel de consciencia, náuseas y vómitos.
Exploración física: hemodinámicamente estable, eupneica, afebril, letárgica, sin focalidad neurológica clara. Escala de Glasgow de 11 puntos (Ocular 2, Verbal 4, Motor 5).
Pruebas complementarias: Se realiza bioquímica urgente con troponinas, hemograma, coagulación, tomografía computarizada craneal y electrocardiograma, sin hallazgos patológicos relevantes. Ante la persistencia de la clínica, se solicitan niveles plasmáticos de carbamazepina, objetivándose valores en rango tóxico (>20 μg/mL).
Enfoque familiar y comunitario
Buen apoyo familiar. Refieren inicio de la sintomatología tras comenzar tratamiento erradicador de Helicobacter pylori (omeprazol, amoxicilina, metronidazol y claritromicina), confirmado posteriormente en la historia clínica de Atención Primaria.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Intoxicación por carbamazepina secundaria a interacción farmacológica con claritromicina.
Neurotoxicidad aguda.
Diagnóstico diferencial: ictus isquémico o hemorrágico, crisis comicial generalizada.
Tratamiento y planes de actuación
Suspensión de fármacos implicados, fluidoterapia e ingreso en Medicina Interna. Interconsulta a Nefrología, descartándose hemodiálisis por ausencia de arritmias y crisis comiciales refractarias.
Evolución
Mejoría progresiva del nivel de consciencia durante el ingreso. Alta hospitalaria tras 6 días, con niveles de carbamazepina dentro del rango terapéutico (7 μg/mL).
La claritromicina es un potente inhibidor de CYP3A4 que puede aumentar las concentraciones plasmáticas de carbamazepina hasta un 50% en pocos días, favoreciendo la aparición de toxicidad neurológica y sistémica incluyendo letargo, coma, crisis comiciales, arritmias cardíacas, náuseas, y vómitos.
Este caso pone de manifiesto la importancia de la revisión sistemática del tratamiento crónico y la prevención proactiva de interacciones farmacológicas ante nuevas prescripciones.
Desde el punto de vista de seguridad farmacológica, si bien es cierto que el programa de prescripción de receta electrónica advierte de la interacción, no informa de la gravedad de esta. Como reflexión a lo anterior, propondríamos que las interacciones farmacológicas fueran alertadas según el nivel de gravedad, con mayor énfasis en las de alto riesgo para evitar la denominada «fatiga de alertas».