IV Congreso de Residentes, JMF, Tutores y Unidades Docentes de la semFYC
20 y 21 de marzo 2026
Servicios de Urgencias.
Astenia y náuseas.
Enfoque individual
Mujer de 83 años con antecedentes de hipertensión arterial, dislipemia, reflujo gastroesofágico por hernia de hiato, melanoma in situ en extremidad inferior derecha y anemia por déficit de folatos. Acude a Urgencias por dos semanas de astenia y náuseas, con disminución progresiva de la ingesta hídrica y alimentaria. Niega fiebre, síntomas urinarios o digestivos adicionales.
En la exploración física no se objetivan hallazgos relevantes. En la analítica destacan hemoglobina 11,7 g/dL (similar a previas), potasio 3,13 mmol/L, filtrado glomerular 8,51 mL/min/1,73m² (previo: 43) y creatinina 4,88 mg/dL (previa: 1,17). No presenta leucocitosis ni alteraciones hepáticas. Urocultivo y gasometría venosa normales.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Se inicia fluidoterapia, orientando el cuadro como insuficiencia renal aguda (IRA) prerrenal por deshidratación, solicitándose iones en orina. Tras 24 horas sin mejoría, con diuresis <100 cc y fracción de excreción de sodio del 5,78%, se descarta origen prerrenal. Se realiza TAC abdominal para excluir obstrucción urinaria, con resultado normal.
Tratamiento y planes de actuación
Ante sospecha de causa parenquimatosa, se decide ingreso y se amplía estudio con pruebas seroinmunológicas (negativas) y biopsia renal, que muestra infiltrado linfocitario intersticial difuso compatible con nefritis intersticial aguda (NIA). Se inicia corticoterapia a dosis altas con buena evolución.
Evolución
En un reinterrogatorio dirigido, la paciente refiere inicio reciente de omeprazol por hernia de hiato, con aumento de dosis desde junio, orientándose el caso como NIA secundaria a dicho fármaco, que se retira. Al alta hospitalaria se inicia Micofenolato de mofetil 720 mg/12 h.
La NIA es una inflamación aguda del intersticio y túbulos renales, causada por fármacos en el 60–70% de los casos. Debe sospecharse ante un deterioro renal brusco sin causa evidente. Para atención primaria resulta esencial revisar tratamientos recientes, especialmente fármacos de uso frecuente como inhibidores de la bomba de protones, antibióticos beta-lactámicos y quinolonas, AINEs, alopurinol o aciclovir. La identificación precoz y la suspensión del agente causal permiten evitar complicaciones graves y reducir ingresos hospitalarios.