X Jornadas de Medicina Rural de la semFYC
2 y 3 de octubre
Enfoque individual
Mujer de 47 años, paciente nueva en el cupo, refiere crisis de HTA desde hace dos años, con varias consultas en Urgencias y tratada únicamente con Lorazepam. Acude por primera vez a nuestra consulta hace dos meses refiriendo dolor centrotorácico, opresivo, de inicio en reposo, sin irradiación ni cortejo vegetativo y de unos 30 minutos de duración; en consulta presenta TA 230/100 mmHg, se realiza ECG y se deriva a Urgencias hospitalarias confirmándose IAMSEST. Dos meses después acude a nuestra consulta por episodios diarios de palpitaciones que se acompañan de náuseas, sudoración, opresión centro-torácica y enrojecimiento facial desde hace unos días. Además, refiere HTA mal controlada a pesar de tratamiento con amlodipino 10 mg al día. Dada la clínica referida y la HTA mal controlada, se solicita medición de catecolaminas con resultado que triplica la normalidad. Por tanto, se solicita TAC abdominal en el que se observa “masa suprarrenal izquierda de 35 mm”. Se asocia al tratamiento Doxazosina a dosis crecientes y se solicita RM con contraste (preferente). Finalmente, en la RM se describe “lesión focal suprarrenal izquierda de 32 mm”. Se amplia estudio con Gammagrafía, confirmándose Feocromocitoma suprarrenal izquierdo.
Enfoque familiar y comunitario
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Diagnóstico diferencial: hiperaldosteronismo primario, síndrome carcinoide, enfermedad de Cushing, hipertiroidismo, mastocitosis, arritmia, ansiedad.Tratamiento y planes de actuación
Tratamiento HTA, bloqueo α- adrenérgico y adrenalectomía.
Evolución
La paciente ha sido intervenida recientemente con adecuada recuperación.
El feocromocitoma es un tumor neuroendocrino derivado de las células cromafines de la médula suprarrenal. Se caracteriza por la secreción de catecolaminas, sobre todo noradrenalina y adrenalina. A pesar de que representa una causa poco frecuente de HTA secundaria (<1%), su diagnóstico precoz es crucial porque se trata de una patología potencialmente curable y asociada a una elevada morbimortalidad cardiovascular si no se diagnostica.
Clínicamente se sospecha en pacientes con HTA resistente acompañada habitualmente de la tríada de cefalea, palpitaciones y diaforesis, pudiendo asociar además temblor, dolor torácico, náuseas o rubefacción facial.
El diagnóstico precoz permite prevenir complicaciones muy graves, como crisis hipertensivas, arritmias, IAM, ictus o miocardiopatía inducida por catecolaminas.
Por lo tanto, ante HTA refractaria y/o con síntomas es imprescindible estudiar la causa.