XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Evaluar si la gota actúa como amplificador del riesgo cardiovascular en distintos
estratos metabólicos específicos.
Estudio retrospectivo poblacional utilizando la plataforma TriNetX,
basada en registros electrónicos de salud de 173 organizaciones sanitarias internacionales. Se
incluyeron pacientes ≥18 años con hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 (DM2),
dislipidemia u obesidad, estratificados en dos grupos etarios (18–65 y ≥66 años). Se
construyeron 16 cohortes analíticas (8 con gota y 8 sin gota), emparejadas 1:1 mediante
propensity score matching por edad, sexo, raza y factores de riesgo cardiovascular. Los
desenlaces principales fueron cardiopatía isquémica, ictus y un índice compuesto que combina
a los dos (enfermedad cardiovascular (ECV)). Se calcularon hazard ratios (HR) entre grupos
apareados con gota y sin gota mediante análisis de Kaplan-Meier.
Tras el emparejamiento se analizaron más de 1,3 millones de pacientes. El
seguimiento medio fue de entre 1260-1909 días. La gota se asoció consistentemente con un
mayor riesgo de ECV en todos los perfiles metabólicos. El mayor incremento se observó en
obesos de <66 años, tanto para ECV combinada (HR 1,256; IC95% 1,178–1,338), como
cardiopatía isquémica (HR 1,267; IC95% 1,185–1,354). En pacientes con DM2 menores de 66
años, la gota también incrementó el riesgo de ECV combinada (HR 1,218; IC95% 1,152–1,258) y
cardiopatía isquémica (HR 1,237; IC95% 1,167–1,312). En dislipidemia, los HR para cardiopatía
isquémica oscilaron entre 1,132 y 1,186, mientras que en hipertensión fueron más modestos
(HR 1,099–1,102). El impacto sobre ictus fue más heterogéneo, con asociaciones débiles en
algunos grupos jóvenes.
La gota actúa como un amplificador independiente del riesgo cardiovascular en
todos los perfiles metabólicos analizados, especialmente en pacientes jóvenes y con obesidad
o DM2. Estos hallazgos apoyan valorar un tratamiento precoz de la gota especialmente en este
subtipo de pacientes.