XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Atención Primaria urbana. Medicina de Familia.
Episodios de mareo, inestabilidad y empeoramiento progresivo de la marcha, de meses de evolución, en un paciente peculiar y bien conocido del contingente.
Enfoque individual
Hombre de 68 años que vive solo. Presenta sordera severa y una forma de expresarse lenta y difícil de comprender, lo que condiciona una comunicación clínica compleja. Es conocido por llevar una indumentaria llamativa y simpática (se decora con pájaros de plástico), que puede actuar no solo como barrera comunicativa, sino también como generadora de prejuicios.
Enfoque familiar y comunitario
Presenta red social y familiar limitada, con buena vinculación a Atención Primaria y buena relación con su médica de cabecera. Es conocido en la ciudad y a pesar de que a menudo es acogido con simpatía, a veces sufre rechazo y desconfianza por sus peculiaridades.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Como antecedentes presenta una diabetes LADA mal controlada y lesión medular dorsal traumática hace más de 20 años, con secuelas motoras leves y dolor crónico. En los meses previos presenta episodios de inestabilidad, mareo y alteración progresiva de la marcha, inicialmente atribuidos a vértigo periférico, hipoglucemias y a las secuelas neurológicas. La inestabilidad avanza hasta precisar silla de ruedas. En una consulta por este motivo se objetiva palidez marcada. Se diagnostica una tabes dorsal secundaria a anemia perniciosa en el contexto de gastritis autoinmune. Se identifica la dificultad comunicativa y los prejuicios implícitos como factores que contribuyeron al retraso diagnóstico.
Tratamiento y planes de actuación
Tratamiento sustitutivo con vitamina B12, seguimiento estrecho en Atención Primaria, ajuste del tratamiento antidiabético y adaptación de las estrategias comunicativas a las capacidades del paciente.
Evolución
Recuperación progresiva de la movilidad hasta volver a caminar con normalidad. Se constata una muy buena adherencia terapéutica y una relación médico-paciente más cercana y colaborativa. El conocimiento progresivo de su contexto vital permite una mejor comprensión de sus dificultades comunicativas y relacionales.
Este caso muestra cómo determinadas características personales pueden actuar como barreras objetivas y como generadoras de sesgos implícitos que condicionan la escucha clínica, pudiendo conducir a retrasos diagnósticos. Una mirada reflexiva y centrada en la persona facilita revisar prejuicios, mejorar la comunicación y transformar una relación inicialmente compleja en una experiencia terapéutica eficaz y gratificante.