XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Medicina Rural. Atención Primaria.
Mujer de 68 años que acude para valoración de tratamiento prescrito por dolor abdominal tras acudir a Punto de Atención Continuada (PAC).
Enfoque individual
Antecedentes de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipemia, obesidad e hipotiroidismo. Tratamiento habitual con levotiroxina, telmisartán/hidroclorotiazida, atorvastatina y mirtazapina. Acudió a Punto de Atención Continua por dolor abdominal en hipogastrio y dudosa clínica miccional, con sospecha de cistitis por lo que se inició tratamiento antibiótico empírico y analgesia. La paciente acude a consulta con su Médica de Familia para revisar el tratamiento prescrito. Durante la valoración, la médica se interesa por la evolución del dolor abdominal. Aunque la paciente refiere cierta mejoría, persiste la sintomatología. Una nueva anamnesis revela seis días de evolución del dolor, localizado inicialmente en hipogastrio y posteriormente irradiado a fosa ilíaca izquierda y región lumbar, con exacerbación con la deambulación y las maniobras de Valsalva. Niega clínica miccional o deposicional, náuseas, vómitos y fiebre. A la exploración, presenta defensa abdominal difusa, de predominio en fosa ilíaca izquierda, con puñopercusión renal negativa.
Enfoque familiar y comunitario
Ama de casa. Vive con su marido en el ámbito rural.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Ante la persistencia del dolor, su cambio de localización y la aparición de defensa abdominal, se plantea un diagnóstico diferencial de abdomen agudo, destacando la sospecha de diverticulitis frente al diagnóstico inicial de infección urinaria.
Tratamiento y planes de actuación
Se deriva a Urgencias para valoración y realización de prueba de imagen.
Evolución
En Urgencias se realiza analítica sanguínea y prueba de imagen abdominopélvica objetivando una diverticulitis aguda de sigma no complicada. Tras valoración por cirugía, se cambia a nueva antibioterapia.
La escasa respuesta al tratamiento inicial y los nuevos hallazgos exploratorios condicionaron un cambio en la actitud diagnóstica. La continuidad asistencial permitió contextualizar los síntomas, identificar cambios respecto a la valoración inicial y realizar una nueva evaluación clínica. Rehistoriar, reexplorar y reevaluar son herramientas esenciales para minimizar los sesgos diagnósticos. Este caso pone en valor el conocimiento longitudinal de la paciente como elemento clave para cuestionar diagnósticos iniciales, detectar cambios clínicos y favorecer una toma de decisiones segura en la medicina rural.