XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Servicio de Urgencias de Atención Primaria. Caso multidisciplinar con participación de medicina, enfermería y Guardia Civil.
Enfoque individual
Antecedentes personales: Hipertensión arterial, dislipemia, tabaquismo. Infarto agudo de miocardio (2020).
Anamnesis: Mujer de 56 años refiere dolor torácico que le recuerda a infarto previo, por lo que tiene mucho miedo de revivirlo, encontrándose muy angustiada. También refiere necesidad de contar algo importante pero no sabe cómo.
Exploración: Hipertensa, resto sin hallazgos relevantes.
Pruebas complementarias: Electrocardiograma sin cambios respecto a previos.
Enfoque familiar y comunitario
Mujer migrante sin red familiar cercana. Convive con su hija adolescente. Trabajo nocturno y escaso apoyo social.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Problemas biomédicos: Dolor torácico de posible origen ansioso, tras descartar isquemia aguda.
Problemas comunicacionales:
Tratamiento y planes de actuación
Tras informar la ausencia de cambios electrocardiográficos, paciente mantiene expresión de angustia y dolor.
Se facilita un espacio seguro mediante tono calmado, contacto físico respetuoso y posterior silencio terapéutico. Verbaliza sollozando que su hija sufrió una agresión sexual reciente, identificando este hecho como desencadenante de su malestar. Se realiza validación emocional, abordaje de la culpa y acompañamiento en la toma de decisiones.
Se coordina con Guardia Civil para derivación hospitalaria.
Evolución
Estabilidad clínica tras contención. Luego de expresar el motivo real de angustia, resolución de síntomas. Cursa baja breve por ansiedad y continúa proceso judicial por la agresión sufrida por su hija.
Este caso muestra cómo un síntoma físico puede ser solo la manifestación visible de un sufrimiento emocional profundo. La intervención comunicativa basada en empatía, escucha activa y uso intencional del silencio transformó una consulta inicialmente centrada en descartar patología urgente en un encuentro humano significativo, facilitando la revelación del evento traumático oculto. La experiencia refuerza que la capacidad de conectar, sostener y acompañar permite expresar aquello que más duele. Este caso subraya la importancia de brindar a los profesionales herramientas comunicativas para detectar el malestar no expresado. Asimismo, reafirma que la empatía mejora la atención y el bienestar del paciente y su familia.