Comunicaciones: Casos clínicos

«Doctora, ¿qué sale en la ecografía?» (oral)

Ámbito del caso

Ámbito rural.

Motivos de consulta

Colestasis disociada.

Historia clínica

Enfoque individual

Hombre de 91 años con antecedentes de alcoholismo. Presenta elevación progresiva de FA y GGT en los últimos 3 meses acompañado de pérdida de apetito y bajada de 3 kg coincidiendo con alta hospitalaria por cuadro de melenas secundarias a úlceras duodenales.

Acudimos a su domicilio para realizar ecografía con su consentimiento. Se objetiva lesión hepática hipoecoica de 11,2 x 9,2 cm con Doppler positivo. US-3 LI-RADS.

Enfoque familiar y comunitario

Soltero. Tiene únicamente el apoyo de una cuidadora formal 8 horas semanales.

Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas

Probable Carcinoma hepatocelular.

¿Cómo adaptamos el protocolo EPICEE al paciente, a su contexto social y a la comunicación de una probable mala noticia?

Tratamiento y planes de actuación

Partimos de un entorno adecuado y de conocer la percepción del paciente sobre su estado de salud. Invitación: se valora hasta dónde quiere saber el paciente y éste ratifica su deseo de conocer toda la información. Se le comunica las características de la lesión y la probabilidad diagnóstica. Todo ello de forma progresiva dando espacio a sus silencios y preguntas, siendo honestas en las respuestas ante la incertidumbre diagnóstica y biográfica. Y, adaptado a su lenguaje, siendo muy cuidadosas de no entrar en modismos paternalistas ni infantilizadores. Se acoge su respuesta emocional. Tras la escucha de los deseos y valores del paciente se planifica (estrategia) confirmar el diagnóstico con marcadores tumorales y Tac abdominal; y continuar la escucha de su narrativa de vida en un próximo encuentro.

Evolución

Se diagnostica hepatocarcinoma estadio B con pronóstico vital estimado sin tratamiento de 17 meses. Ante la comunicación de una mala noticia confirmada se trabaja con el paciente aspectos del protocolo relacionados con la aceptación emocional y con la planificación compartida de las decisiones. 

Conclusiones (y aplicabilidad para la Medicina de Familia o para los profesionales de la salud)

Comunicar una probable mala noticia implica moverse en territorio frágil en el que el falso optimismo, el catastrofismo y la angustia profesional pueden aparecer. No solo hay que manejar aspectos comunicativos protocolizados, sino extremar la delicadeza, la prudencia y la honestidad a la hora de medir la información que se da, acompasada con los deseos y valores de la persona. Entender la comunicación de probables malas noticias no como un acto protocolizado sino como un proceso facilita acompañarnos en la incertidumbre y humanizar el encuentro. 


Comunicaciones y ponencias semFYC: 2026; Comunicaciones: Casos clínicos. ISSN: 2339-9333

Autores

Martínez Rodríguez, Gizane
Consultorio Respaldiza. Respaldiza
Aiartzaguena Agirrebeitia, Mikel
Consultorio Luiando