XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Atención Primaria.
Tristeza.
Enfoque individual
Hombre de 70 años con hipertensión arterial y dislipemia a tratamiento con enalapril y rosuvastatina. Acude acompañado por su esposa, porque hace 2 meses falleció su hija de 41 años durante una cirugía de trasplante hepático. Actualmente presenta anhedonia, tristeza, rabia, tendencia al llanto diario, ideas obsesivas de culpabilidad e insomnio. Niega ideas autolíticas. Nos hace la petición de un antidepresivo.
Exploración física anodina y con buena higiene personal, esfera psicológica con juicio conservado, orientado, sin alteraciones sensopercepción. Sí vemos estado de ánimo deprimido y con llanto en la consulta. No precisamos de pruebas complementarias.
Enfoque familiar y comunitario
Marido, mujer e hija, familia nuclear que pertenecen a nuestro cupo. Buen apoyo de la mujer. Apgar familiar 9/10. Vínculo padre-hija estrecho. Buena situación económica y de vivienda.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Duelo y trastorno adaptativo. El problema inicial que se nos plantea es la derivación directa a Salud Mental o bien hacer un seguimiento desde AP con habilidades comunicacionales y apoyo psicológico. Diferenciar petición (antidepresivo) de necesidad real (escucha, apoyo, aceptación) y negociar el manejo.
Pactamos un seguimiento estrecho antes de derivar a salud mental (SM).
Tratamiento y planes de actuación
Una visita quincenal durante 3 meses con implicación de escucha activa, establecimiento de objetivos con distractores y rutinas, re-significar las ideas de culpa, higiene del sueño.
Evolución
Tras 3 meses de llevar a cabo de manera correcta el plan de actuación previamente descrito, el paciente presenta buena respuesta anímica con clara mejoría sintomática y con repercusión positiva en toda la red familiar. Posteriormente se cita al paciente una vez al mes durante 3 meses más.
En AP tenemos la oportunidad de no patologizar procesos naturales a través de una buena relación médico-paciente y que implique la toma de decisiones compartida. La longitudinalidad nos ayuda a ver el progreso, respetar las etapas del duelo y afianzar la confianza que evitará una medicalización excesiva o derivaciones innecesarias y potenciar cambio de hábitos. Además, conocer el contexto familiar nos ayuda a saber la repercusión del proceso en la convivencia y si es posible la colaboración entre ellos para la recuperación.