XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria y Servicios de Urgencias.
Inestabilidad y mareo de cuatro semanas de evolución, con empeoramiento progresivo, vómitos y cefalea occipital.
Enfoque individual
Hombre de 22 años, sin antecedentes personales de interés ni hábitos tóxicos. Antecedentes familiares de hipertensión arterial en padre y hermano. Cuatro semanas antes había consultado en Atención Primaria por mareo e inestabilidad, tratado con sulpirida y ejercicios vestibulares. Durante el seguimiento se objetivó hipertensión arterial, iniciándose su estudio. Ante la progresión clínica acudió a Urgencias por náuseas, vómitos, intolerancia oral y cefalea occipital. Presentaba nistagmo horizontal predominante hacia la derecha, leve componente vertical y marcha inestable con aumento de la base de sustentación. La TC craneal evidenció un hematoma intraparenquimatoso cerebeloso derecho de 10,3 cc con compresión del IV ventrículo y dilatación ventricular supratentorial.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Inicialmente, el cuadro podía orientar hacia un síndrome vestibular periférico. Sin embargo, la persistencia y progresión de los síntomas, asociadas a cefalea, vómitos, alteración de la marcha y nistagmo con componente vertical, obligaban a descartar patología neurológica central. Se identificó un hematoma cerebeloso espontáneo con edema e hidrocefalia obstructiva aguda. Posteriormente presentó hipertensión de hasta 186/87 mmHg y deterioro del nivel de consciencia (GCS 13 a 8/15).
Tratamiento y planes de actuación
Se realizó craniectomía descompresiva de fosa posterior, evacuación del hematoma y colocación de drenaje ventricular externo, con ingreso posterior en Medicina Intensiva y Neurocirugía. La arteriografía cerebral no evidenció alteraciones vasculares intracraneales. Se inició tratamiento antihipertensivo y seguimiento por Neurocirugía.
Evolución
Tras el alta persiste cierto mareo, sin náuseas ni vómitos, con marcha inestable que precisa caminador. Mantiene los ejercicios recomendados y realiza paseos diarios. Se deriva a Rehabilitación y se mantiene seguimiento por Neurocirugía.
Los síntomas vestibulares persistentes o progresivos requieren reevaluación. Cefalea, vómitos, alteraciones de la marcha o nistagmo atípico deben hacer reconsiderar un origen periférico y sospechar patología central. La longitudinalidad de Atención Primaria permite detectar cambios clínicos y signos de alarma, facilitando una derivación urgente.