XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria, con valoración y seguimiento multidisciplinar.
Mujer de 87 años con depresión mayor de larga evolución que consulta por empeoramiento progresivo del estado de ánimo. Refiere ánimo bajo, pérdida de interés y motivación, vacío y desesperanza. Expresa no encontrar sentido a la vida y sentirse cada vez más alejada de la sociedad y de su entorno.
Enfoque individual
Durante la entrevista, inicialmente centrada en la evolución de la depresión, se explora qué significa para ella «estar peor». Surge un relato marcado por las pérdidas y la progresiva desaparición de su red social: sus amigas han fallecido, mantiene cada vez menos relaciones significativas y pasa gran parte del tiempo sola.
Enfoque familiar y comunitario
Al profundizar en su vida cotidiana, refiere dificultades para desenvolverse en una sociedad digitalizada. No sabe utilizar el teléfono ni realizar gestiones electrónicas, lo que genera frustración y dependencia. Siente que actividades que antes realizaba de forma autónoma ahora requieren tecnología y que «ya no sabe hacer las cosas que hace todo el mundo».
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
La entrevista permite identificar la interacción entre depresión, pérdida de vínculos, soledad, disminución de autonomía y brecha digital.
Tratamiento y planes de actuación
Se mantiene seguimiento desde Atención Primaria, revisión del tratamiento de base y coordinación con Salud Mental.
Evolución
Además, se realiza intervención comunitaria mediante la coordinación con equipos y recursos sociales, incorporando medidas dirigidas a recuperar autonomía, participación social y red de apoyo.
Este caso muestra la importancia de no reducir el sufrimiento de la persona mayor a un diagnóstico, sino de comprender el ánimo bajo en el contexto de su historia vital, sus pérdidas, sus vínculos y sus circunstancias sociales. La soledad no deseada implica la pérdida de relaciones significativas y espacios de pertenencia.
El silencio de la brecha digital puede convertirse en una barrera para realizar gestiones, acceder a servicios y mantener la autonomía. La suma de pérdidas, aislamiento y pérdida progresiva de autonomía puede conducir a una claudicación social, entendida como la sensación de no tener ya un lugar o capacidad de participación en la comunidad.
A veces, detrás de un «estoy triste» no hay únicamente una enfermedad que tratar, sino una vida que se ha ido quedando sin vínculos, sin autonomía y sin lugar donde sentirse parte.