XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Mujer de 20 años que acude acompañada de su abuela por molestias genitales.
Enfoque individual
Antecedentes personales: Mononucleosis por virus Epstein-Barr.
Anamnesis: La paciente explica escozor genital con aumento del flujo vaginal blanco-amarillento en contexto de relaciones sexuales consentidas sin protección. Al profundizar, refiere sentir mayor ansiedad e insomnio en los últimos meses, con episodios de despersonalización y alta culpabilidad por las conductas sexuales mantenidas hasta el punto de sentir «tener al demonio dentro» y oír voces que le dan indicaciones y la insultan. Además, su abuela explica irritabilidad y soliloquios con alguna risa inmotivada. Por ello, días antes acudieron a urgencias psiquiátricas donde se orientó como cuadro disociativo-conversivo y recetan clonazepam 0,5 mg/noche.
Exploración: Buen estado general, auscultación cardiopulmonar y exploraciones neurológica y abdominogenital anodinas. Aumento de la latencia de respuesta, hipoprosexia, hipotimia, anhedonia y apatía, discurso circunstancial con ideas de culpa, prejuicio y autorreferencialidad.
Pruebas complementarias: PCR y cultivo vaginal.
Enfoque familiar y comunitario
Natural de Honduras, convive con su familia en un ambiente profundamente religioso.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Infección de transmisión sexual (ITS) en contexto de cuadro disociativo-conversivo.
Diagnóstico diferencial: Encefalopatía, depresión, psicosis o delirio.
Tratamiento y planes de actuación
Se administra haloperidol 5 mg intramuscular in situ y se añade quetiapina 25 mg a demanda. Se demora tratamiento de posible ITS a resultados de cultivos y PCR. Se acuerda control en 48 h.
Evolución
A las 48 h, presentó aumento de ideas de prejuicio y autorreferenciales y aparición de ideas de heteroagresividad contra la familia, por lo que se deriva a urgencias psiquiátricas donde se valoró como debut de un trastorno psicótico tras descartar organicidad indicándose ingreso hospitalario. Durante su estancia, se achacó la clínica genital al delirio, pero la PCR resultó positiva para Chlamydia trachomatis y no fue hasta su alta a las 3 semanas que se contactó con la paciente para administrar tratamiento.
La medicina de familia ofrece la posibilidad de evaluar de manera global y en su contexto sociocultural la conducta sexual y cualquier debut de clínica psicopatológica, así como descartar patología orgánica prevalente que pueda explicar esa alteración. Además, la atención primaria es un ámbito esencial para evitar cualquier retraso diagnóstico concomitante en personas con diagnósticos de salud mental.