XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria. Caso multidisciplinar con participación de medicina, enfermería y trabajo social.
Hombre con diabetes mellitus tipo 2 en tratamiento con insulina basal y prandial, sin seguimiento médico regular, que en 2023 presenta mal control glucémico, con HbA1c de 12,9%. A pesar de intensificar el tratamiento y referir buena adherencia, persiste la descompensación.
Enfoque individual
El paciente era portador de un sistema de monitorización continua de glucosa (MCG). La revisión de los registros mostró picos posprandiales marcados y escaso tiempo en rango.
Enfoque familiar y comunitario
Ante la ausencia de mejoría, se amplió la anamnesis más allá de la adherencia farmacológica.
Durante la entrevista, medicina y enfermería, con participación de trabajo social, exploraron sus hábitos alimentarios y situación socioeconómica.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Se identificó que vivía solo, disponía de 480 € mensuales, destinaba 400 € al alquiler y el resto a alimentación, basada principalmente en comida enlatada. Se gestionó su inclusión en un comedor social, con un descenso inicial de la HbA1c hasta 9,0%.
Posteriormente, la HbA1c aumentó a 9,8%.
Tratamiento y planes de actuación
La nueva revisión del MCG permitió detectar que el paciente se administraba la insulina aproximadamente una hora antes de comer debido a la distancia hasta el comedor. Tras hablar nuevamente con el paciente, se coordinó con el recurso comunitario la posibilidad de llevar la comida a su domicilio.
Evolución
Esto permitió sincronizar la administración de insulina con la ingesta, mejorando el control glucémico y consiguiendo una pérdida ponderal de 10 kg.
El caso muestra cómo una comunicación clínica basada en la escucha activa y una anamnesis social dirigida pueden identificar barreras para el control de una enfermedad crónica que no se detectan al valorar únicamente la adherencia farmacológica. La MCG permitió objetivar el patrón glucémico y orientar nuevas preguntas, mientras que la coordinación entre medicina, enfermería, trabajo social y recursos comunitarios permitió intervenir sobre los determinantes sociales. En Atención Primaria, integrar tecnología, comunicación y contexto social favorece una atención centrada en la persona y permite identificar y resolver barreras reales para el autocuidado.