XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria, Ginecología y Oncología Médica.
Clínica urinaria de 3 semanas de evolución.
Enfoque individual
Anamnesis: Mujer de 55 años, menopáusica. Consulta por disuria, polaquiuria y dolor en hipogastrio y fosa ilíaca izquierda (FII) de 3 semanas de evolución, sin fiebre ni síndrome constitucional. Fue valorada 2 semanas antes en el PAC, con diagnóstico de infección del tracto urinario (ITU) y tratada con fosfomicina.
Exploración física: Abdomen blando, depresible; se palpa masa dolorosa, sólida y de bordes bien definidos (6 x 5 cm) en área pararectal izquierda-hipogastrio, sin defensa ni peritonismo; ruidos hidroaéreos presentes.
Pruebas complementarias: Se realiza ecografía abdominopélvica urgente, observándose masa quística anexial izquierda de 13 cm.
Derivación urgente a Ginecología: realizan ecografía reglada y marcadores tumorales, detectando tumoraciones sólido-quísticas anexiales bilaterales sospechosas de malignidad y CA-125 de 107 U/mL.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
El TAC toracoabdominopélvico confirma lesiones sólido-quísticas complejas anexiales bilaterales sospechosas de malignidad con probable infiltración de uréteres distales, orientando a carcinoma de ovario bilateral.
Tratamiento y planes de actuación
Citorreducción completa mediante histerectomía, doble anexectomía, resección anterior de recto (por infiltración tumoral), exéresis de implantes peritoneales, adenopatía ilíaca derecha y biopsias.
Diagnóstico anatomopatológico: carcinoma seroso papilar de bajo grado ovárico bilateral extendido a pelvis y ganglios. Inicia quimioterapia adyuvante.
Evolución
Tras 18 meses de seguimiento por oncología con TACs semestrales y marcadores tumorales normales, es dada de alta de oncología médica. A los 8 meses, acude a su médica de familia por estreñimiento desde hace un mes. Ante la nueva sintomatología, la médica revisa detalladamente un informe ecográfico ginecológico previo (de 2 meses antes) que describía una «imagen con componente intestinal en FII a valorar clínicamente». La médica de familia interpreta la lesión como sospecha de recidiva y rederiva urgentemente a Oncología, confirmándose la recidiva por implantes peritoneales e iniciándose quimioterapia paliativa.
Este caso destaca el valor insustituible inicialmente de la exploración física en Atención Primaria para un diagnóstico diferencial frente a ITUs atípicas, el papel del especialista en medicina de familia en el seguimiento longitudinal y reevaluación crítica de pruebas complementarias para detectar recidivas tumorales.