XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Atención Primaria.
Mareo.
Enfoque individual
Mujer de 48 años que consultó en repetidas ocasiones por episodios de mareo e inestabilidad, con importante repercusión funcional. Había sido valorada previamente por Neurología y Otorrinolaringología, sin hallazgos que justificaran la sintomatología. Tras descartarse patología orgánica, se realizó un abordaje progresivo desde Atención Primaria. Lejos de atribuir el cuadro únicamente a un trastorno ansioso, se mantuvo un seguimiento estrecho. La continuidad asistencial y la relación de confianza permitieron que, consulta tras consulta, la paciente comenzara a verbalizar un intenso sufrimiento emocional mantenido hasta entonces en un segundo plano: el fallecimiento reciente de su madre, un proceso de divorcio conflictivo, problemas relacionados con su hijo y una importante sobrecarga laboral. Comprender ese contexto permitió reinterpretar el síntoma físico y reorientar el abordaje terapéutico.
Enfoque familiar y comunitario
El análisis del contexto familiar y social identificó múltiples acontecimientos vitales estresantes con un claro impacto sobre la salud de la paciente. Se realizó un abordaje centrado en la persona, favoreciendo la expresión emocional, la identificación de factores desencadenantes y el acompañamiento continuado desde la consulta de Medicina de Familia.
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Tras descartarse patología neurológica y otorrinolaringológica, y una vez integrado el contexto biopsicosocial, se interpretó el cuadro como una manifestación física de un sufrimiento emocional mantenido, evitando nuevas exploraciones complementarias innecesarias y priorizando un manejo longitudinal.
Tratamiento y planes de actuación
Se mantuvo un seguimiento periódico en Atención Primaria, con acompañamiento terapéutico, intervención psicoeducativa y reevaluación clínica continuada.
Evolución
A medida que la paciente fue comprendiendo la relación entre los acontecimientos vitales y la sintomatología, presentó una mejoría progresiva de los mareos y de su funcionalidad. En la actualidad permanece clínicamente estable y en pauta descendente de lorazepam.
La longitudinalidad no consiste únicamente en acumular consultas, sino en generar un espacio de confianza donde el paciente pueda expresar aquello que inicialmente no es capaz de contar. Este caso muestra cómo la continuidad asistencial permitió pasar de un abordaje centrado en el síntoma a un abordaje centrado en la persona, identificando el sufrimiento que subyacía tras los mareos y evitando la cronificación y la medicalización. En Medicina de Familia, el tiempo no solo ayuda a establecer diagnósticos; también permite comprender el significado de la enfermedad para cada paciente.