XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Compartir una experiencia personal como médico de atención primaria al enfrentar la comunicación de una mala noticia. Se busca poner en valor la responsabilidad del médico de familia como primer profesional que transmite una noticia de alto impacto emocional y reflexionar sobre la importancia de las habilidades comunicativas y la relación médico-paciente.
Cuando llego a la consulta de atención primaria reviso resultados pendientes de sospecha de diagnóstico grave, como en el caso de un paciente de 62 años al que conozco desde hace tiempo, que muestran hallazgos compatibles con un proceso oncológico. Antes de la cita, preparo mentalmente la entrevista clínica, consciente del impacto que la información puede tener. Durante la consulta, procuro crear un ambiente tranquilo y privado. Inicio la conversación explorando qué sabe el paciente sobre su situación y, de forma progresiva, comunico los resultados utilizando un lenguaje claro y comprensible. Observo su reacción emocional, respeto los silencios y valido sus sentimientos de miedo e incertidumbre. Me mantengo cercana, transmitiendo disponibilidad y apoyo, y explico de manera estructurada los siguientes pasos: derivación preferente, nuevas pruebas y acompañamiento desde atención primaria durante todo el proceso.
Comunicar una mala noticia en Atención Primaria es una de las situaciones más difíciles de la práctica clínica. Esta experiencia refuerza la importancia de la empatía, la escucha activa y la honestidad. El médico de familia no solo informa, sino que acompaña y sostiene al paciente en un momento de gran vulnerabilidad, confirmando el papel esencial de la atención primaria como pilar humano del sistema sanitario.
En la Atención Primaria con frecuencia recibimos resultados de pruebas diagnósticas graves antes de la valoración por atención especializada. La reflexión sobre esta vivencia puede ser útil para otros profesionales sanitarios, ayudándoles a afrontar situaciones similares con mayor seguridad, empatía y preparación, mejorando así la calidad asistencial y humana de la consulta.