XLVI Congreso de la semFYC - Las Palmas
5, 6 y 7 de noviembre 2026
Favorecer en residentes y profesionales de Atención Primaria una mirada clínica centrada en la díada paciente–cuidador en contextos de fragilidad, dependencia, enfermedad avanzada o atención domiciliaria. La comunicación grafica busca recordar que el riesgo clínico no siempre se concentra solo en el paciente índice, sino que puede distribuirse entre paciente vulnerable, persona cuidadora, red familiar y equipo asistencial.
Es una representación de un escenario de atención domiciliaria con una persona dependiente, una persona cuidadora sobrecargada y un profesional de Atención Primaria. A partir de esta imagen, se identifican cuatro dimensiones de la díada: dependencia, sobrecarga, aislamiento y seguridad.
Se destacan cinco señales de alarma en la persona cuidadora: agotamiento extremo, insomnio, aislamiento, culpa o desesperanza y frases de claudicación. Posteriormente propone la regla 4V: valorar al cuidador, ver la red familiar y comunitaria, vigilar la seguridad y vincular seguimiento. Incluye una alerta roja ante deseo de morir, amenaza de daño, violencia, negligencia grave o incapacidad de cuidado, recomendando valoración urgente y protección del paciente vulnerable. Finalmente, plantea un plan de cuidado proporcional con seguimiento estrecho, enfermería, trabajo social, salud mental, recursos comunitarios y revisión periódica.
En situaciones de dependencia, fragilidad o enfermedad avanzada, cuidar al cuidador también es cuidar al paciente. La longitudinalidad de Atención Primaria permite detectar señales de claudicación, reorganizar apoyos y anticipar riesgos que pueden no aparecer en una valoración episódica.
Podría ser útil para formación MIR, sesiones clínicas, atención domiciliaria, fragilidad, cuidados paliativos, salud mental, complejidad familiar y coordinación sociosanitaria.
