XXXV Congreso de Comunicación y Salud
7, 8 y 9 de mayo 2026
Enfoque individual
Hombre de 54 años que trabaja como técnico de Emergencias sanitarias. En las 3 últimas semanas había notado que tenía más sed e iba más a orinar de lo habitual. Se lo comentó a sus compañeros de trabajo y le realizaron una determinación de glucemia capilar que resultó de 268, por lo que acude.
Exploración: TA 146/81. Peso 91 kg (IMC 33).
Se le explicó al paciente probable diagnóstico de diabetes tipo 2 y se solicitó analítica, con resultado de HbA1c 10,6% y ligera dislipemia. Practicando un abordaje centrado en la persona, en la segunda consulta se indagó sobre sus conocimientos previos de la enfermedad y sus posibles causas. El paciente manifestó que «se había dejado mucho en los últimos 2 años» que él relacionaba con conflictos en el ámbito familiar. Explicaba elevado consumo de bebidas azucaradas y ausencia de ejercicio físico.
A la hora de plantear tratamiento, hablamos de la importancia de la dieta y el ejercicio físico con lo que el paciente se mostró muy comprometido. Se le aconsejó iniciar al mismo tiempo tratamiento farmacológico con metformina e insulina, por los síntomas insulinopénicos, pero el paciente rechazó esta opción. «Si me das una oportunidad, creo que puedo conseguirlo sin medicación».
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Debut de diabetes tipo 2. Rechazo a tratamiento farmacológico con riesgo de complicación hiperglucémica.
Tratamiento y planes de actuación
Se pactó tratamiento exclusivamente mediante modificación de hábitos del estilo de vida. Acudió a consulta de su enfermera para educación y se le entregó un glucómetro y tiras para monitorizarse.
Evolución
Posteriormente se realizó consulta telefónica de control con mejoría de las glucemias y desaparición de la clínica. A los 3 meses acudió de nuevo; había perdido 8 kg y su HbA1c era de 7,1%. A los 6 meses había conseguido perder 13 kg y su HbA1c fue de 6,3%. Su tensión y colesterol también mejoraron.
La atención centrada en la persona permitió profundizar en la perspectiva del paciente y acordar un plan terapéutico con el que se sintió cómodo (en este caso, evitando farmacoterapia mientras fuera posible). Sus conocimientos previos como sanitario ayudaron en este proceso. A través de la modificación de hábitos de vida el paciente consiguió la remisión clínica de su enfermedad.