X Jornadas de Medicina Rural de la semFYC
2 y 3 de octubre
Prurito generalizado de 8 semanas de evolución, refractario a tratamiento con antihistamínicos.
Enfoque individual
Mujer de 83 años con antecedentes de hipertensión, diabetes tipo 2 y ERC G3. Consulta por placas urticariformes y excoriaciones en tronco y extremidades, que evolucionan a ampollas grandes y tensas. La biopsia cutánea y la inmunofluorescencia fueron compatibles con penfigoide ampolloso (PA). Tras una respuesta inicial excelente a manejo corticoide, presentó nuevas ampollas en extremidades, cuero cabelludo y mucosa oral, además de una úlcera venosa secundaria en pierna. Se repitió analítica por discordancia clínica/anatomía patológica/serológica con Anticuerpos (Ac) - anti BP180 (BPAG2) positivos que confirma diagnóstico.
Enfoque familiar y comunitario
Juicio clínico, diagnóstico diferencial, identificación de problemas
Penfigoide Ampolloso.
Inicialmente se planteó un diagnóstico diferencial con prurito senil, eccema o reacción medicamentosa (por coincidir con ajuste de furosemida) sin mejoría tras suspensión de esta. Posteriormente el desarrollo de ampollas grandes y tensas sobre las lesiones eritematosas previas, con respeto de mucosas, hizo sospechar una enfermedad ampollosa autoinmune. Se realizó derivación urgente a Dermatología con sospecha de PA. La biopsia cutánea y la imunofluorescencia directa evidencian depósito lineal de IgG y C3 a lo largo de la membrana basal, junto con Ac anti-BP180 positivos, confirmando el diagnóstico de PA.
El principal problema es la fase prodrómica de la enfermedad, con lesiones que pueden orientar a diferentes dermatosis, generando la llamada "trampa diagnóstica", llevando a la suspensión innecesaria de tratamientos esenciales y al uso ineficaz de antihistamínicos.
Tratamiento y planes de actuación
Suspensión del diurético inicialmente, derivación urgente a Dermatología, tratamiento con corticoides sistémicos en pauta descendente y tópicos de alta potencia (prednisona). Se añade posteriormente doxiciclina y seguimiento por Oftalmología.
Evolución
Favorable con tratamiento pautado y seguimiento conjunto de su Médico de Familia rural y Dermatología.
Se destaca el papel del médico de familia en el medio rural, el cual debe mantener una alta sospecha clínica ante dermatosis pruriginosas refractarias en ancianos. Y subraya la importancia de iniciar de forma oportuna el tratamiento con corticoides, tópicos, de alta potencia o sistémicos según gravedad y comorbilidades.
Además, la coordinación estrecha con Dermatología (incluyendo herramientas como Teledermatología) es esencial para un diagnóstico precoz y un manejo terapéutico que reduzca la morbilidad en pacientes complejos.